Cuidar el agua está en mucho más que cerrar el grifo...

Actualizado: 28 abr 2021



En este escrito queremos salirnos un poco de los clásicos concejos que escuchamos sobre el cuidado del agua desde el hogar, en los que se nos dice que debemos ducharnos más corto, cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes, mandar a arreglar las griferías con escapes y usar la lavadora con una carga de agua baja y con una cantidad de ropa que justifique el lavado. Todas estas prácticas ayudan y claro que promovemos aplicarlas en casa, sin embargo es importante saber que el consumo desde el hogar que marca nuestra cuenta del acueducto, representa alrededor de un 6% de la cantidad de agua que realmente consumimos.

La bueno noticia es que sigue estando en nuestras manos y hay mucho que podemos hacer desde el hogar y en las decisiones que tomamos en nuestro día a día para proteger el agua y lo vamos a resumir en dos puntos:


1. Tomar decisiones informadas y conscientes al momento de consumir productos y servicios, tomando en cuenta la su consumo de agua.


2. Tomar decisiones informadas y conscientes a la hora de disponer de nuestros recursos.

Para el primer punto vamos a introducir el concepto de:


“La huella hídrica (HH) es el indicador que mide el volumen de agua dulce (lluvia, superficial o subterránea) que se consume en el desarrollo de cualquier actividad humana: procesos industriales y actividades de la vida diaria (Hoekstra y Hung, 2002).” Fuente: Comunidad Planeta azul

Esto quiere decir que con los clásicos concejos que escuchamos comúnmente, estamos dejando de lado el consumo de agua que se requiere para procesos agropecuarios, industriales y todo lo que está detrás de nuestros consumos diarios.

Empecemos con un poco de números:


- La superficie del planeta está cubierta en un 70% por agua, lo que equivale a 1.386 millones de kilómetros cúbicos

- Apenas un 2,5% del agua es dulce, es decir, el agua que usamos para fines productivos y de consumo

- De ese 2,5% de agua dulce, entre un 70 y 80% se usa para fines agropecuarios

- Menos del 20% se usa en la industria

- 6% es para uso doméstico.

Fuente: Animal de Isla por Mariana Matija

Dicho esto, podemos concluir que nuestra mayor huella hídrica está en los productos agropecuarios que consumimos, que van desde alimentos, materias primas para textiles y otros productos terminados. No solo por la cantidad de agua que se requiere para su producción, sino también para su empaque, transporte y todas las actividades alrededor de este.

Y ¿cómo saber qué de lo que consumo genera un mayor impacto?

Te dejamos esta tabla visual en dónde puedes tener una referencia de la huella hídrica que generan algunos productos que consumimos con frecuencia:

Te dejamos la fuente donde podrás consultar la HH de otro tipo de productos. Aquí y aquí.


Esto quiere decir que, dejando de consumir 300grs de carne en una comida, estamos ahorrando casi el equivalente a dejar de lavar ropa, ducharnos y usar el baño durante 3 semanas.

Esto no quiere decir que no valga la pena acortar nuestro tiempo en la ducha y en general el consumo de agua en nuestro hogar ¡claro que ayuda! Pero la intención con este artículo es tener la información correcta para saber con qué acciones podemos sumar todavía más a esta causa.

Los diferentes tipos de huella hídrica:


Para calcular esta huella, se tienen en cuenta 3 tipos de huella:

- “Huella hídrica verde: es el agua de las precipitaciones que se almacena en la zona radicular del suelo y es evaporada, transpirada o incorporada por las plantas. Es particularmente relevante para los productos agrícolas, la horticultura y productos forestales.

- Huella hídrica azul: es el agua que procede de la superficie o del subsuelo y se ha evaporado, incorporado a un producto o tomado de un cuerpo de agua y devuelto a otro, o en un momento diferente. La agricultura de regadío, la industria y el uso doméstico del agua pueden tener cada uno una huella de agua azul.

Huella hídrica gris: es la cantidad de agua dulce necesaria para asimilar los contaminantes para cumplir las normas específicas de calidad del agua. La huella hídrica gris considera la contaminación de fuentes descargada a un recurso de agua dulce directamente a través de un tubo o indirectamente a través de la escorrentía o lixiviación del suelo, superficies impermeables, o de otras fuentes difusas”.

Fuente: Comunidad planeta azul.

Es decir, que dentro de la huella de cada producto, se tiene en cuenta las sustancias contaminantes que se generan por la producción del mismo.

Y aquí se le atribuye en gran parte a las industrias agrícolas y la ganaderas. La contaminación por nitrato, fosfato y pesticidas, sumado a nuevas fuentes de contaminación que han surgido en los últimos años debido al uso excesivo de fármacos como los son antibióticos y las hormonas que se han implementado en la ganadería principalmente.

Pero esto no ocurre en todo tipo de ganadería y agricultura, se da principalmente en la ganadería extensiva y en el uso de monocultivos para la siembra, actividades que rompen con el equilibrio básico de los ecosistemas y por lo mismo, necesitan de este tipo de sustancias para mantener sus altos índices de productividad.

Por eso el consumo de alimentos producidos de forma agroecológica empieza a ser clave en el cuidado del agua (también de la tierra y del aire, pero no nos vamos a extender en este punto). Lo que busca la agroecología, es mantener un ecosistema equilibrado por los mismos agentes naturales, para mantener una tierra sana y fértil en el tiempo, respetando los ciclos productivos de la misma.

Pasemos al segundo punto:

2. Tomar decisiones informadas y conscientes a la hora de disponer de nuestros recursos.

Algunos de los residuos que generamos en nuestro día a día pueden ser altamente contaminantes para el agua y no lo sabemos:

Algunos de ellos…

Las colillas:

1 colilla de cigarrillo contiene más de 7.000 sustancias químicas contaminantes y que tiene la capacidad de contaminar hasta 50 litros de agua. Es el residuo número 1 que se genera en las ciudades y lo más importante, muchas personas, al no considerarlo un residuo y lo terminan botando al suelo. Esto aumenta la probabilidad de que se termine yendo por una alcantarilla y termine en los ríos y mares.

El aceite:

Algunas personas tienen la costumbre de tirar los restos de aceite por el sifón del agua, sin saber que 1 litro de aceite contamina 1.000 litros de agua. Por eso es importante que una vez usado, se deje enfriar y se ponga en una botella para luego ser entregado a organizaciones que le pueden dar una segunda vida. Te recomendamos los servicios de team foods que podrás encontrar en nuestra sección de servicios post consumo.

Los restos orgánicos:

Los restos orgánicos en su proceso de descomposición, liberan unos líquidos llamados lixiviados. Estos líquidos no solo liberan gases como el metano que contaminan 21 veces más que el CO2, sino que también son altamente contaminantes para la tierra y el agua. Cuando estos restos no pasan por un proceso para tener una segunda vida, pueden terminar en rellenos sanitarios o vertederos de basura, filtrándose en la tierra y eventualmente llegando a ríos y fuentes de agua subterráneas. Cada día se escucha hablar más del compostaje, un proceso mediante el cual estos restos se transforman en abono para la tierra y se evita que generen un proceso de contaminación. (Aprende cómo hacer compostaje en casa en nuestro blog o adquirir un servicio de compostaje para tu hogar con más compost menos basura.

Por último, no olvides disponer de manera responsable de tus restos inorgánicos, para evitar que terminen llegando a ríos y mares, afectando los ecosistemas marinos.

¡Esperamos que esta información sea de gran ayuda, para que en tu vida y en tu hogar se empiece a poner el agua al frente de las decisiones diarias!


Escrito por: María Catalina Torres

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